Compañerismo cristiano y la Iglesia

Compañerismo cristiano y la Iglesia

Esta sección contiene enseñanza biblica acerca del significado de iglesia y comunión cristiana, y el por qué debemos estar involucrados en ella si queremos obedecer las enseñanzas del Nuevo Testamento.

 

En estudios previos hemos visto cómo Dios ha obrado para traernos de nuevo a una relación con Él a través de la obra de Jesús en la cruz. Hemos visto la necesidad continua de arrepentimiento y de fe si queremos realmente tener esa relación con Dios y escapar del juicio que viene contra todos los rebeldes. Ahora debemos ver que la primera prioridad de Dios para nosotros en nuestro nuevo estilo de vida de confianza y obediencia es que tengamos una comunión amorosa con otros creyentes, de la misma manera como Jesús la tuvo con los apóstoles. Tenemos que estar con gente que nos exhorte a diario para que no nos endurezcamos por el engaño del pecado. (Hebreos 3:13). Debemos entender que hemos sido llamados fuera del mundo a una comunidad de creyentes. Jesús dijo: “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.” (Juan 13:34,35) El propósito de esta lección es comenzar a examinar lo que Dios espera de nosotros en cuanto a nuestro compromiso de amar y estar con otros verdaderos cristianos. En el proceso vamos a empezar a entender lo que Dios quiere decir con “iglesia” y lo que nuestra relación con la iglesia debe ser como parte de la nueva familia de Dios.

¿Qué es comunión?

La palabra comunión en el Nuevo Testamento se traduce de la palabra griega “koinonía”. Esta palabra significa una asociación, comunidad, participación común o relación sexual. Significa compartir con otras personas. El participar en la comunión cristiana significa compartir su vida con los demás. Nosotros compartimos nuestras vidas con otras personas y también con Cristo, quien nos promete estar con nosotros cuando haya siquiera dos o tres congregados en Su nombre (Mateo 18:20). La comunión con Cristo y otros creyentes consiste en alimentarse de la Palabra juntos. A veces significa comer juntos. (Hechos 2:46). En la comunión compartimos nuestro tiempo, nuestros dones y talentos, tanto espirituales como físicos. También parte de nuestro dinero de acuerdo a la guianza de Dios, y de acuerdo a las necesidades (2 Corintios 9). Esto no quiere decir que los cristianos deben esperar que otros cristianos mantengan sus familias. Lea 1 Timoteo 5:8. A los cristianos se les manda a trabajar con diligencia y honestidad para que tengan algo que compartir con los necesitados (Efesios 4:28). La comunión cristiana existe no sólo para satisfacer las necesidades de los cristianos – emocionales, sociales, mentales, espirituales y en su caso, económicas. También existe para demostrar al mundo el significado del amor cristiano y llamar a la gente del mundo a que tengan comunión con Cristo y su cuerpo. En la comunión con Cristo y entre hermanos, venimos no sólo a recibir sino también dar. Aquí es donde nuestra dedicación al Señorío de Cristo se pone en práctica, y por lo tanto, es probada como verdadera.

 

La necesidad de comunión.

Las personas son creadas por Dios para relacionarse. Cuando Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18), Adán ya tenía una maravillosa comunión con el Padre Celestial. Pero Dios no quiere que vivamos como monjes, sin hacer nada más que hablar con él. Dios quiere que tengamos relaciones maravillosas con la gente, especialmente con su pueblo. Sus planes para nosotros sólo pueden ser cumplidos en la medida en que aprendamos a relacionarnos correctamente tanto con nuestros hermanos y hermanas en Cristo, como con aquellos que, por ignorancia o por rebeldía, aún no son parte de la familia de Dios.

 

Estar solo y aislado no es la voluntad de Dios. “Dios establece al solitario en familias.” (Salmo 68:6). La familia natural es la idea de Dios. (Colosenses 3:18 – 21). Sin embargo, muchas familias no expresan el amor que Dios quiere. El plan de Dios es ponernos de inmediato en una maravillosa familia – su familia – en el momento en que nos arrepentimos de nuestros pecados por Cristo. He aquí algunos de los motivos principales para relacionarnos seria y comprometidamente con verdaderos cristianos (los que han puesto su confiranza en Cristo y se han arrepentido de su pecado). 

  1. La gente con la que decide asociarse afecta su destino. “Júntate con sabios y obtendrás sabiduría; júntate con necios y te echarás a perder.” (Proverbios 13:20)

No os engañéis: las malas compañías corrompen las buenas costumbres (moral).” (1 Corintios 15:33). Su destino está determinado por su carácter, y su carácter se ve afectado por las personas con las que decide acompañarse. Al pasar tiempo de calidad con personas que aman y obedecen a Dios y que siguen su Palabra, usted se hará sabio y tomará las decisiones correctas. Al negarse a esto, usted elige estar con los rebeldes y la rebeldía entrará en usted. Esta rebeldía lo separa de Dios y destruye su vida espiritual.

Es importante estar involucrado en una iglesia donde los lideres buscan la santidad. Incluso si algunos tienen elementos de piedad o de correcta doctrina, no son buenos líderes si no tienen hambre de justicia en su corazón y vida.

  1. Dios ha planeado para usted que pueda recibir amor y aliento de la familia de Dios en la tierra. Verdaderos cristianos caminan en amor. “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.” (Juan 13:35). “El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.” (1 Juan 4:8). La familia de Dios es una familia de amor. Pero usted debe estar abierto a recibir ese amor (2 Corintios 6:13). Todos necesitamos aliento y atención a veces. Dios a menudo se lo va a proveer a través de su pueblo. Él nos dijo que lo hicieramos por los demás también.

  2. Dios quiere aprendamos a dar amor y aliento a sus hermanos y hermanas en Cristo. “Amados, aménse unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo aquel que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.” (1 Juan 4:7). “Por tanto, alentaos unos a otros y edifiquénse los unos a otros, tal y como lo están haciendo.” (1 Tesalonicenses 5:11).

Otros cristianos necesitarán su ayuda. Incluso el ser fieles a la iglesia animará al resto de la congregación y a los lideres. Dios quiere que ayudemos y animemos a los que nos rodean en la iglesia de acuerdo a nuestra capacidad y llamado.

  1. Usted puede adquirir sabiduría de cristianos más maduros al compartir con ellos. “El que anda con sabios, sabio será” (Proverbs13: 20). Al tener comunión con cristianos más maduros crecerá en amor, fe, sabiduría y santidad.

  2. Usted puede ser edificado en la fe a través del oír la predicación de ministros ungidos de Cristo. La fe viene por el oír. (Romanos 10:17). La predicación de la Palabra debe construir su fe y confianza en las promesas de Dios.

  3. Si permanece en una iglesia donde la gente no escucha la Palabra de Dios y no la obedece, su ejemplo y su enseñanza lo llevará al infierno. Pablo instruyó a Timoteo de la siguiente manera:.. “Predica la palabra, insta a tiempo y fuera de tiempo, redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque viene el tiempo cuando los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que teniendo comezón en lo oídos se amontonarán maestros que satisfagan sus propias pasiones “(2 Timoteo 4:2,3). Tenga en cuenta también que Jesús dijo: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre en el cielo”. (Mateo 7:21). “Dejenlos solos [a los fariseos]: son ciegos que guían a otros ciegos. Y si un ciego conduce a otro ciego, ambos caerán en el hoyo”. (Mateo 15:14)

  1. Dios quiere que le sirvan con eficacia. Y usted no puede hacerlo sin cooperar con otros cristianos. Dios nos ha hecho el cuerpo de Cristo, y miembros de forma individual. (1 Corintios 12:27). Y así como una mano desconectada del cuerpo no puede cumplir con el propósito de la cabeza, así tampoco lo cumpliermos nosotros si no estamos en buena relación con el cuerpo de Cristo – el pueblo de Dios. El sentido común nos dice que sin la cooperación grandes cosas, como tocar muchas personas, no pueden ser alcanzadas.

  1. Cuando usted se arrepiente y recibe a Cristo como Señor por la fe, usted queda unido al cuerpo de Cristo. Usted tiene un papel que desempeñar en el cuerpo de Cristo. Sus dones y talentos complementan aquellos de los demás. Lea 1 Corintios 12:12-28.

     

  1. Usted no puede cumplir los mandamientos de Cristo y de los apóstoles, sin entrar en comunión. ¿Cómo puden amarse unos a otros, animase unos a otros, amonestarse o consejarse unos a otros, servirse unos a otros si nunca están “unos con otros” ?. Estos mandamientos fueron dados a las iglesias. Lea Romanos 12:10, Romanos 15:14; Efesios 4:32, 1 Tesalonicenses 5:11, como ejemplos de algunos de estos importantes mandamientos y pídale al Espíritu Santo que le muestre lo que significa para usted.

  1. Dios ordena a asistir a las reuniones de la iglesia con regularidad. “Y considerémonos unos a otros con el fin de despertar el amor y buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” (Hebreos 10:24,25). Véase también Hebreos 3:13. Debemos exhortarnos los unos a los otros cada día.

Obstáculos a una comunión comprometida.

  1. El orgullo espiritual , la independencia, el rechazo y espíritus de rebeldía.El orgullo espiritual, dice así: “No hay iglesias donde valga la pena ir. Ninguna de ellas se ajusta a las normas..” La independencia dice: “Solo voy a seguir al Espíritu Santo. No voy a escuchar al hombre.” Una persona con un fuerte espíritu de independencia no se someterá a la dirección de Dios en la iglesia. Por lo tanto no va a edificar la iglesia como Dios quiere.

    Las personas afectadas por los espíritus de rechazo han sido heridas profundamente en el pasado. Tienden a actuar y decir cosas que los hacen ofensivos. Tratan de rechazar el amor de los demás. Luego se retiran de la comunión, porque se sienten heridos y no deseados.

    La rebelión es el enemigo de Dios y es un espíritu que cree tener siempre la razón, ser más inteligente y más justo que Dios o sus representantes. Un rebelde que quiere hacer su propia cosa – no la de Dios.

  2. El temor a involucrarse en una secta falsa. En algunos países las que han sido formalmente las iglesias tradicionales han diseminado la idea en la gente común que cualquier otra organización religiosa fuera de ella es probable que sea parte de una secta maligna que hace cosas extrañas en la noche, posiblemente lavado de cerebro y abuso sexual de las personas. De hecho, cualquier organización religiosa u estructura que sostiene ser el único camino verdadero a Dios, deber ser en sí misma una secta falsa. No importa cuántos millones de seguidores pueda tener. Ninguna religión tiene el monopolio de Jesucristo (Juan 14,6). Medite en la lección de Marcos 9:38,39. Si alguien hubiera tenido derecho a decir que eran los únicos que podían ministrar en el nombre de Jesús, debían haber sido los doce apóstoles. Sin embargo, Jesús no les dio el derecho de prohibir a otros también ministrar en su nombre.

  3. La persecución de familiares, amigos o autoridades. La persecución puede provenir de cualquiera de estas fuentes. Si no va a obedecer a Cristo por temor a la persecución, no puede ser un verdadero discípulo de Él. -Sí, y todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”. (2 Timoteo 3:12). Lea cuidadosamente Lucas 14:26-33. Dios le promete persecución y aflicción al segurilo (Hechos 14:22), pero también promete que finalmente nos librará de todas esas cosas (Salmo 34:17,19).

  1. El amor al mundo. El apóstol Pablo dijo hacia el final de su ministerio: “Porque Demas me ha desamparado, habiendo amado a este mundo”. (2 Timoteo 4:10). El apóstol Juan dijo: “No améis al mundo ni las cosas en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Pues todo lo que hay en el mundo (la concupiscencia de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida) no proviene del Padre sino del mundo“. (1 Juan 2:15,16). Si le gusta el mundo, su amor por Jesús se enfriará y no disfrutará de la comunión con los cristianos con un amor más ardiente por Jesús como su Salvador y Señor.

La Iglesia – Qué es?

 

Lo que no es.

1. La iglesia no es un edificio físico.

2. La iglesia no es una denominación. Tampoco es una organización.

No hay sustento bíblico para cualquiera de estas ideas.

Lo que es.

La Biblia habla de la Iglesia Universal – todos aquellos que aman y creen en Jesucristo como Señor y Salvador. También habla de la iglesia en la ciudad, o de la iglesia en casa. Aquí hay algunas otras revelaciones bíblicas de lo que es la iglesia.

  1. La iglesia es una asamblea de personas llamadas fuera del mundo para servir a Cristo. La palabra griega para iglesia, “ekklesia”, es una asamblea llamada con un objetivo exclusivo. La iglesia de Cristo es una asamblea de llamados, cuyo propósito es adorar y obedecer a Cristo.

  1. La iglesia es el cuerpo de Cristo. Efesios 1:22-23 nos dice esto – “La iglesia, que es su cuerpo” 1 Corintios 12 describe el cuerpo de Cristo. La iglesia es el cuerpo de Cristo en la tierra, a través del cual Cristo es dado a conocer y ministrado al mundo.

  1. La iglesia es la familia de Dios. Dios es nuestro Padre. Jesús es nuestro hermano. Otros verdaderos creyentes son nuestros hermanos y hermanas en Cristo. (Efesios 3:14; Hebreos 2:11; Hechos 15:32 y muchos otros). Una familia es un lugar de recepción, atención, formación, ayuda mutua, amor. Así es como la iglesia deber ser.

  1. La iglesia es el templo de Dios. Efesios 2:20,21. Esto nos recuerda que somos apartados para Dios y debemos ser santos para el Señor. Nuestros cuerpos son también nuestros templos del Espíritu Santo. (1 Corintios 6:19) y por lo tanto deben mantenerse limpios para que podamos adorar a Dios aceptablemente (Romanos 12:1-2).

  1. La iglesia es el ejército de Dios. Dios es un guerrero, y estamos llamados a luchar. Efesios 6:10-20 nos muestra que, como parte del ejército de Dios, debemos ponernos nuestra armadura. 2 Corintios 10:4 nos dice que tenemos armas para usar en nuestra guerra. Como en un ejército en la iglesia también hay jerarquía espiritual, autoridad y cadena de mando. Debemos conocer nuestro lugar en el ejército y saber obedecer tanto al Espíritu Santo como a los líderes de la iglesia en nuestra batalla contra Satanás y sus fuerzas de la oscuridad.

  1. La iglesia es la novia de Cristo. (Efesios 5:32; Juan 3:29; Apocalipsis 21:9) La iglesia está siendo preparada por el Señor para una boda grande en los cielos. Cristo nos ama tantísimo y nosotros respondemos a su amor, como la iglesia.

  1. La iglesia es la casa de Dios. 1 Timoteo 3:15 y Hebreos 3:6 nos dice que somos la casa de Dios. Dios vive en nosotros! Dios nos organiza. Dios pone sus tesoros en nosotros!

 

Iglesias en casa

La iglesia primitiva se reunía en las casas de la gente. (Hechos 8:3; “Salude a la iglesia que está en su casa” Romanos 16:5 Colosenses 4:15; Filemón 1:2) Edificios destinados para iglesias solo comenzaron a ser construidos en el siglo cuarto y fueron parte del proceso de introducción de un cristianismo formal y sin poder donde, en especial sacerdotes formados en tradiciones no bibilicas ministran a los ignorantes asistentes a la iglesia, quienes ya no tratan de leer y obedecer la Palabra de Dios por sí mismos. Por supuesto que Dios puede usar edificios especiales para reuniones más grandes de los cristianos para celebrar juntos al Señor y escuchar ministros ungidos predicar y enseñar la Palabra de Dios, pero esto nunca debe sustituir a la verdadera vida de una iglesia que está en el nivel de iglesias en las casas. Los apóstoles predicaron en la sinagogas y en el templo cuando era posible, pero también enseñaron “de casa en casa” (Hechos 20:20). El cristianismo no es un deporte para espectadores. Todo verdadero cristiano es un discípulo (Hechos 11:26) y debe vivir como un discípulo, haciendo discípulos dondequiera que él o ella puede, en un contexto de relaciones amorosas de grupo.

Nuestras casas deben ser santas y no contener objetos que ofendan a Dios. Los mandamientos del nuevo testamento para mantener una relación con Dios no pueden ser cumplidos sólo en las grandes asambleas. “Iglesias en casas” o “grupos celulares” son reuniones más pequeñas de 3 a 20 personas que se reúnen periódicamente para crecer en gracia y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Las iglesias en casas o grupos celulares deben ser responsables ante la visión de liderazgo en el cuerpo más amplio de Cristo. Estas iglesias en casa son un vehículo en el que la Gran Comisión: “Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. ” (Mateo 28:19) puede ser cumplida. A continuación se enumeran algunos de los propósitos bíblicos de un grupo o iglesia en casa.

1. Para alabar, adorar y obedecer a Cristo. (Lea Hechos 2:42).

2. Para aprender la Palabra de Dios y cómo aplicarla. (Hechos 2:42)

3. Para orar juntos y celebrar la cena del Señor juntos. (Hechos 2:42,46)

4. Para fomentar el compañerismo y el desarrollo de comunidades de esperanza, sanación, y vida. (Hechos 2:44,45; Hebreos 13:16)

5. Para llevar a la gente a una fe viva en Cristo. (Hechos 2:47)

6. Para ministrarsen los unos a los otros. (1 Corintios 14:26)

7. Para prepararse unos a otros para la misión en el mundo. (Mateo 28:19)

Y todos los días en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesús como el Cristo.” (Hechos 5:42).

La asamblea

Las iglesias en casas deben estar organizadas para reunirse periódicamente en una muestra conjunta de la fuerza en las asambleas en forma regular, preferiblemente semanalmente. Estas asambleas se reúnen para orar por la ciudad, pueblo o aldea en que existan (1 Timoteo 2:1-2), para leer la Palabra de Dios, para alabar y adorar a Dios en unidad, y para escuchar el ministerio de la Palabra de los ministros ungidos y probados por el evangelio.

Estas reuniones son bíblicas (Hechos 5:42). Tienen los siguientes propósitos.

1. Fomentar la unidad entre los cristianos (1 Corintios 1:10).

2. Cambiar la atmósfera espiritual sobre una localidad (Efesios 3:10; Mateo 18:18-20).

3. Habilitar predicadores ungidos y maestros (Efesios 4:11-12) para llegar a más creyentes a la vez con sus mensajes del Señor.

4. Proporcionar un espacio para diferentes expresiones creativas de la alabanza, la adoración y la comunicación que no son prácticos a nivel de grupo casa (Salmo 149:1).

5. Dar un testimonio más grande y más creíble para la comunidad (Hechos 6:7).

  1. Habilitar la organización de proyectos y de los ministerios que requieren una base más amplia de cooperación entre los cristianos dotados y llamados a ministrar juntos en un determinado dominio.

(2 Corintios 8:10-15 habla de un proyecto de ayuda organizada por los santos de Jerusalén)

Sumisión y autoridad de la iglesia

La Palabra de Dios habla claramente sobre este punto.

Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, porque ellos cuida sin descanso de ustedes, sabiendo que tiene que rendir cuentas a Dios. Procuren hacerles el trabajo agradable y no penoso, pues lo contrario no sería de ningún provecho para ustedes.” (Hebreos 13:17).

Todo cristiano está llamado a reconocer y obedecer el liderazgo piadoso. “Acuerdense de quienes los han dirigido y les han anunciado el mensaje de Dios; mediten en cómo han terminado sus vidas, y sigan el ejemplo de su fe” (Hebreos 13:7).

Nuestra sumisión es en primer lugar a Dios y a su Palabra. Se trata de una vida de oración y de obediencia al Espíritu Santo. En medio de esto, sin embargo, tenemos que aprender a equilibrar nuestra convicción de lo que el Espíritu Santo nos está hablando personalmente con el principio de sumisión a la dirección de la iglesia y la visión que han recibido de la que formamos parte.

Para que la iglesia logre alcanzar cualquier cosa a cualquier nivel, debe existir en primer lugar, un liderazgo con una visión, y en segundo lugar, personas que estén dispuestas a cooperar con ese liderazgo y esa visión. Sino, habrá caos, desunión y un ministerio ineficaz. Después de que el Espíritu Santo lo ha puesto en una iglesia, usted es responsable de escuchar a los líderes de la iglesia nombrados y cooperar con ellos. Puede que no siempre le guste se forma de ser, su forma de hacer las cosas o las decisiones que toman. Pero como un soldado de Jesucristo debe aprender a someterse a la autoridad que Dios ha puesto en la iglesia. Al igual que el arrepentimiento y la fe, se trata de una decisión de su parte. Usted debe orar por sus líderes – no para que hagan lo que usted quiera (eso sería oración de brujería), sino para que hagan lo que Dios quiera. Tiene que confiar en que Dios a menudo le hablará sus instrucciones para el ministerio no directamente sino a través de los medios de la instrucción del pastor o ministro delegado.

¿Quiénes son los líderes de la iglesia?

Normalmente, cada iglesia tiene un líder con una visión de Dios. “Sin visión, el pueblo se desenfrena”. (Proverbios 29:18). Sobre todo este líder es llamado “el pastor” o simplemente “el pastor”. Usted debe presentar al pastor y a los que él ha nombrado en varias áreas de la iglesia en la medida en que esto le corresponda, como al líder de su grupo de casa. En una iglesia más desarrollada, organizada de acuerdo a los lineamientos de la Biblia, es posible que también se encuentren “los ancianos” y los “diáconos” (que son responsables de diversas actividades o ministerios bajo el liderazgo del ministro de alto rango o pastor). Se puede argumentar que el título bíblico de un líder del grupo de casa es “diácono”, que simplemente significa “siervo”. En el Reino de Cristo, el liderazgo debe ser siervos. Ellos son los administradores confiados a traer la revelación de Cristo a su pueblo, y a cuidar de ellos. Pero ellos son servidores alos que debemos obedecer – no por la fuerza sino por amor y respeto.

No cada “pastor” es ante todo un pastor. Algunos pueden ser apóstoles (los que tienen poder sobrenatural para plantar y establecer muchas iglesias), los demás profetas (no significa que todo el que diga ser un profeta lo sea), los demás evangelistas, pastores o maestros de otros. Pero si Dios ha llamado a áquel hombre para dirigir la iglesia local de la que usted es parte debe estar dispuesto a someterse a ese líder y cooperar con su visión.

Beneficios de la sumisión, problemas con la rebeldía.

Sumisión al liderezgo lo pone en un lugar donde usted está protegido ante Dios. Usted será cubierto por el liderazgo de la iglesia local al que se someta. La obediencia le trae una comunión más íntima con el liderazgo. De esta manera usted recibirá las bendiciones espirituales a través de ellos – la unción y la habilidad y la sabiduría divina.

Al someterse a un líder piadoso será usted un candidato para la promoción en la iglesia. Si se rebela contra el liderazgo y hace la vida desagradable para ellos no va a ir bien con usted (Hebreos 13:17). Usted puede sufrir pérdidas financieras. En algunos casos, Dios quitará su mano protectora y usted puede morir! Tenga cuidado de no quejarse y quejarse contra el liderazgo de Dios como los hijos de Israel murmuró contra Moisés y fue objeto del juicio de Dios.

 

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