“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12)
La palabra de Dios esta surtiendo efecto en el mundo hoy. Es una fuerza activa. Ella gobierna la actividad espiritual en el Universo. Ella cambia las cosas, especialmente cuando es declarada y creída, tanto en el corazón de los hombres como en sus circunstancias. Dios vela sobre su palabra para cumplirla (Jeremías 1:12).
La palabra de Dios se compara a una semilla (Lucas 8:11; Marcos 4:14; 1 Pedro 1:23). Esta semilla produce nueva vida si es bien plantada. Como semilla, ella crece en los corazones y se multiplica y riega en todo el mundo hoy. Satanás, sus demonios y la gente que está contra Cristo no pueden detener el inevitable progreso de esta semilla.
Cada semilla produce la misma clase de vida que ella tiene. La semilla de la Palabra de Dios, si es bien plantada en corazones blandos y abiertos, producirá vida, carácter y fe en Dios en los que la escuchan.
Para los corazones duros, la Palabra correctamente aplicada será como un martillo que abre quebrando el corazón duro (Jeremías 23:19).
La Palabra de Dios se compara al fuego. “No es mi Palabra como fuego?”, dice el Señor, “Y como el martillo que rompe la roca en pedazos?” (Jeremías 23:29). Su Palabra actúa como el fuego (Jeremías 5:14; 20:9). El fuego se riega, da luz, calor, energía y comodidad, pero también destruye. La Palabra de Dios destruye el poder del mal en la medida en que es creída y aplicada. Ella puede romper la infuencia de Satanás en nuestros corazones y vidas.
La Palabra de Dios se compara al agua (Efesios 5:26; Salmos 1:1-3). El agua limpia, refresca, trae vida y coraje y satisface al sediento. La Palabra de Dios también puede hacer esto por nosotros.
La Palabra de Dios es comparada a un espejo que muestra nuestro verdadero estado espiritual (Santiago 1:23; 2 Corintios 3:18). Ella nos muestra como necesitamos ser limpiados.